Es una tradición precolombina que tiene ya más de 200 años. Cada 23 de julio se celebra la popular “Topa de los Cumpas”, una fiesta de origen indígena muy arraigada en la zona occidental y que tiene como punto final de encuentro la ciudad de Jayaque.
Cientos de peregrinos acompañan desde Cuisnahuat, Sonsonate, las imágenes de San Cristóbal y San Lucas. Cada 22 de julio, los patronos hacen su recorrido por las montañas y caminos vecinales hasta llegar a Tepecoyo para reunirse en un ambiente de fiesta con otro compadre, San Esteban mártir.
En horas de la madrugada del 23 de julio los “compadres” continúan su recorrido hacia la ciudad de Jayaque. El sonido de los cohetes de vara anuncia la llegada de los peregrinos y las imágenes, que son recibidas por los feligreses con mucha alegría y solemnidad.












